viernes, 21 de enero de 2011

Restauración de una vieja "Torrot"

Hace tiempo que tenía ganas de preparar una bici para uso urbano de estilo "clásico". Con esa idea, compré por 20 euros una vieja Torrot de carreras -así se decía cuando yo era joven, ahora se las llama bicis de "carretera"- con cuadro de acero Columbus.

Mi intención inicial era mantener el cuadro con su pintura y pegatinas originales. Únicamente pensaba darle una buena limpieza, renovar la cinta del manillar, cambiar el sillín, poner cubiertas nuevas y poco más.
Sin embargo, una observación más atenta me hizo descubrir muchos puntos de óxido en el cuadro, que aconsejaban un tratamiento más profundo. Así que con mucha pena (aunque debo reconocer que el rojo original tampoco me entusiasmaba demasiado), decidí volver a pintar el cuadro.
Pido perdón a los puristas, pero la alternativa era el deterioro completo del cuadro, y yo quería la bici para usarla.
Venía montada con un desviador trasero Shimano 600 y unos platos ovalados Shimano Biopace. Tuve que desechar el desviador porque estaba "desalineado", probablemente por algún un golpe. La verdad es que la bici, en general, parecía haber sufrido un trato bastante descuidado.


Desmonté completamente la bicicleta y lijé cuidadosamente el cuadro, le apliqué un producto químico a los puntos oxidados y lo pinté... a brocha. Si, aunque parezca increíble el resultado fue bastante bueno y nadie se da cuenta si yo no lo comento.


En la última foto se puede ver la bici terminada (a falta de la cadena, pedales y cinta del manillar). El cuadro de tubos finos en verde oscuro, las fundas blancas, el plato único (le desmonté el plato grande, con el pequeño y los seis piñones es suficiente para uso urbano) y el sillín de cuero Brooks, contribuyen a crear la línea clásica y sencilla que andaba buscando.