miércoles, 16 de abril de 2014

Salvando una BH plegable

Hace unos meses recibí una llamada de mi amigo P. para intentar salvar su vieja BH plegable, que llevaba años y años oxidándose en un garaje.
Así estaba cuando me la trajo:

Al menos estaba casi completa. Solo le faltaban los faros, el freno trasero original (había sido sustituido por otro "convencional") y la maneta del freno trasero.
Al margen de los "fungibles" (como las fundas, cables, pastillas de freno, puños, neumáticos...), el diagnóstico era poco alentador :
  • La pintura del cuadro se encontraba en mal estado y con mucha oxidación.
  • Los cromados (tija de sillín y manillar, manillar, guardabarros y llantas) estaban completamente oxidados.
  • La cadena estaba oxidada y abierta por varios sitios.
En esta imagen se aprecia el estado lamentable de los cromados:


Lo positivo era que el sillín, el cubrecadena y los pedales estaban en buen estado.

Lo primero fue desmontar completamente la bici y examinar todas las piezas con atención. La primera duda importante (con la que se enfrenta cualquiera que vaya a restaurar o acondicionar una bicicleta) es decidir si mantener el cuadro tal cual o volverlo a pintar. Decidí mantenerlo, por conservar las pegatinas originales y porque los daños y la oxidación, aunque aparatosos y feos, eran superficiales. Si en un futuro consigo las pegatinas, me plantearé pintar el cuadro. Lo importante ahora es poner la bici en orden de marcha y poder usarla de nuevo.
Limpié a fondo el cuadro y traté los puntos de óxido con un "pasivante" (transforma el óxido en una capa protectora) aplicado con un pincel.
Traté con el mismo producto todas las partes cromadas. El resultado fue espectacular, como se aprecia en la siguiente imagen:

¿Cómo es posible un resultado tan bueno?


martes, 15 de abril de 2014

Bici urbana minimalista

Cuando en 1997 decidí retomar la bici de carretera tras algunos años de parada biológica, me compré una Trek 1400 de aluminio que estaba de oferta.
Cinco años más tarde, me compré la Zeus de acero que tengo actualmente (y que considero mi bici de carretera "definitiva") y le di la Trek a un amigo que comenzaba en estas lides. La utilizó un par de veces y la dejó en el trastero...
Hasta que el año pasado, 2013, decidí rescatarla. Pensaba convertirla en una "fixie" (forma guay de llamar a una bici de piñón fijo), pero mi mecánico de cabecera me quitó la idea: vivimos en un ciudad con muchas cuestas y ya no tenemos edad para cañear las rodillas. Así que la convertí en una "single speed" (forma guay de llamar a una bici sin cambios). Precisamente para conseguir un desarrollo más adecuado para las cuestas, quité el plato grande y dejé el pequeño (un "compact" de 32).
El único inconveniente fue que el cuadro no tenía las punteras traseras horizontales (para poder ajustar la rueda según la longitud de la cadena) y tuve que utilizar un tensor. Por lo demás, el resultado es espectacular: sencillez mecánica y, sobre todo, ¡una ligereza asombrosa!
Recién salida del trastero (septiembre 2013)

Terminada (noviembre 2013)

domingo, 1 de abril de 2012

Capítulos

Nueva vida: Restaurar una vieja bici.

Carretera y manta: viajar en bicicleta.

Escoger bicicleta.

Libertad: Pedalear.

Taller: mantener la bicicleta.

viernes, 21 de enero de 2011

Restauración de una vieja "Torrot"

Hace tiempo que tenía ganas de preparar una bici para uso urbano de estilo "clásico". Con esa idea, compré por 20 euros una vieja Torrot de carreras -así se decía cuando yo era joven, ahora se las llama bicis de "carretera"- con cuadro de acero Columbus.

Mi intención inicial era mantener el cuadro con su pintura y pegatinas originales. Únicamente pensaba darle una buena limpieza, renovar la cinta del manillar, cambiar el sillín, poner cubiertas nuevas y poco más.
Sin embargo, una observación más atenta me hizo descubrir muchos puntos de óxido en el cuadro, que aconsejaban un tratamiento más profundo. Así que con mucha pena (aunque debo reconocer que el rojo original tampoco me entusiasmaba demasiado), decidí volver a pintar el cuadro.
Pido perdón a los puristas, pero la alternativa era el deterioro completo del cuadro, y yo quería la bici para usarla.
Venía montada con un desviador trasero Shimano 600 y unos platos ovalados Shimano Biopace. Tuve que desechar el desviador porque estaba "desalineado", probablemente por algún un golpe. La verdad es que la bici, en general, parecía haber sufrido un trato bastante descuidado.


Desmonté completamente la bicicleta y lijé cuidadosamente el cuadro, le apliqué un producto químico a los puntos oxidados y lo pinté... a brocha. Si, aunque parezca increíble el resultado fue bastante bueno y nadie se da cuenta si yo no lo comento.


En la última foto se puede ver la bici terminada (a falta de la cadena, pedales y cinta del manillar). El cuadro de tubos finos en verde oscuro, las fundas blancas, el plato único (le desmonté el plato grande, con el pequeño y los seis piñones es suficiente para uso urbano) y el sillín de cuero Brooks, contribuyen a crear la línea clásica y sencilla que andaba buscando.

miércoles, 12 de enero de 2011

La experiencia de una bici plegable


Después de consultar algunas webs y foros de ciclismo urbano, en el año 2008 decidí comprarme una bicicleta plegable con la idea de utilizarla para ir al curro e, incluso, para cicloturismo de alforjas por carretera(*).
Mi opción favorita era (y sigue siendo) la Brompton, pero dado su elevado precio opté por buscar otra marca para probar que tal funcionan sin gastarme demasiado dinero.
Después de comparar entre varias marcas y modelos, me decidí por una Dahón Speed D7, por los siguientes motivos:
  • Cuadro de acero (mi material favorito). El modelo Vitesse es idéntico pero en aluminio.
  • Siete velocidades, suficientes para el uso previsto, y muy bien escalonadas.
  • Completo equipamiento: guardabarros (¿para qué mojarte de salpicaduras pudiendo evitarlo?) y portabultos trasero.
  • Peso aceptable: 12 Kg.
  • Buen diseño.

La compré por Internet en Inglaterra (en una conocida tienda on-line) por sólo 280 euros, porque era un modelo de 2007, y el envío gratis. Todo salió perfecto.
Después de más de dos años de usar la bicicleta, puedo decir que el resultado es excelente. Cómoda de plegar, marchas bien escalonadas, buen comportamiento y estabilidad a pesar de las ruedas de 20 pulgadas...
Además, he podido observar que las veces que me he tenido que subir a la acera (pido perdón por ello, pero en ocasiones es inevitable), a los peatones no les parece tan "agresiva" como una bicicleta convencional. En cualquier caso, en esas situaciones siempre voy muy despacio y echo el pie a tierra antes de molestar a los peatones.
Por último, a quien le guste llamar la atención (en el buen sentido), esta Dahon no pasa desapercibida.

Conclusiones:
  1. La bicicleta plegable es ideal para uso urbano y, especialmente, para combinar su uso con otros modos de transporte.
  2. Tiene el inconveniente de que no puede dejarse atada en la calle, si entras en una tienda o restaurante, porque las tijas de sillín y manillar tienen cierres rápidos para el plegado.
  3. No le puedo poner pegas a esta Dahon, pero desde que mi economía me lo permita, me compraré una Brompton.

(*) Ver la entrada: Vuelta a la isla de Tenerife en bicicleta plegable.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Capítulo 1

La bicicleta...

lunes, 10 de mayo de 2010

Probando una bici de piñón fijo

Leyendo historias de los primeros Tours de Francia, cuesta imaginar como podían hacer esas etapas bestiales antes del invento (parece una tontería pero no lo es tanto) de la rueda libre.
Así que se me ocurrió probar, bloqueando la "chicharra" de un juego de piñones...